Es difícil saber por qué, pero a veces una gota de agua rebosa un vaso, un soplo de viento cambia el rumbo de una veleta y un grano de arena se convierte en la cúspide de una montaña insalvable.
Pequeñas cosas, diminutos acontecimientos, nimias vivencias y experiencias han provocado guerras y revoluciones; han proclamado vencedores y vencidos y han causado ilusiones y desidias.
En estos momentos hay que saber replantear lo planteado. Saber dar marcha atrás para poder seguir adelante. Volver a pensar, para pensar mejor. Porque aunque parezca que se tira la toalla, quizá no se hace más que aligerar una carga que ha resultado ser más pesada de lo esperado.
6.5.09
24.4.09
Es diferente
Lo nuevo no ha de ser siempre mejor que lo viejo. Y el joven no tiene por qué ser más avanzado que el adulto. Pero necesariamente habrán de ser diferentes. Ni mejores ni peores, simplemente distintos.
Es por eso que hacer que los nuevos tiempos sean mejores depende simple y complejamente de nosotros mismos.
Si partimos de esta premisa comprenderemos que los avances que buscamos tienen que tener una base fundamental en la renovación y en la regeneración continuada y sostenida en una coherencia que permita la verdadera evolución.
Esa será pues la clave que nos permita hacer un futuro más próspero. Si consideramos nuestro poder individual de cambiar las cosas como eslabón fundamental y único que engarce la cadena indestructible del progreso llegaremos a ser imparables. Por eso no debe haber mayor falacia que el "que todo cambie para que todo siga igual" y no debemos vislumbrar otro objetivo que el cambiar todo lo necesario para que mejore todo lo que sea posible.
Por eso me apasaionan los cambios, porque si nos resistimos a cambiar perdemos la oportunidad que no retorna de ser mejores. Y si no somos cada vez mejores, nuestra razón de ser como seres que evolucionan hacia un futuro irremediablemente en positivo dejaría de ser cierta. Por tanto, bienvenidos los cambios.
Y suerte, Pepe.
Es por eso que hacer que los nuevos tiempos sean mejores depende simple y complejamente de nosotros mismos.
Si partimos de esta premisa comprenderemos que los avances que buscamos tienen que tener una base fundamental en la renovación y en la regeneración continuada y sostenida en una coherencia que permita la verdadera evolución.
Esa será pues la clave que nos permita hacer un futuro más próspero. Si consideramos nuestro poder individual de cambiar las cosas como eslabón fundamental y único que engarce la cadena indestructible del progreso llegaremos a ser imparables. Por eso no debe haber mayor falacia que el "que todo cambie para que todo siga igual" y no debemos vislumbrar otro objetivo que el cambiar todo lo necesario para que mejore todo lo que sea posible.
Por eso me apasaionan los cambios, porque si nos resistimos a cambiar perdemos la oportunidad que no retorna de ser mejores. Y si no somos cada vez mejores, nuestra razón de ser como seres que evolucionan hacia un futuro irremediablemente en positivo dejaría de ser cierta. Por tanto, bienvenidos los cambios.
Y suerte, Pepe.
26.2.09
Cuestión de confianza
Sí, ya se que ese era el eslogan del PP en 2008, pero no vamos a dejar que se apropien también de las palabras no? Bueno, dejo el rollo mitinero que no es el estilo de este blog.
Hablo de la confianza. Es difícil saber qué mecanismos se ponen en marcha entre dos personas para establecer un vínculo de confianza. Lo cierto es que la mayoría de las ocasiones nuestras propias experiencias vitales nos impiden como muros insalvables entregarnos a la confianza en el otro. Así si alguién nos afirma algún esfuerzo o intento de complacernos primero miramos desde detrás de ese muro y desafortunadamente ha de ser la otra persona la que se dedique a derribarlo pues nosotros no estamos dispuestos a coger una escalera para subir a ver qué hay al otro lado.
la verdad es que no sé si me explico, pero la confianza en mi opinión debe ser muchas veces irracional, parte de ese instinto que tantas tortas nos ha hecho darnos pero que nos hace sentir mejor con nosotros mismos, que nos reconforta.
Confiar en otro nos hace mejores, nos facilita la propia existencia. porque ser confiado no ha de ser sinónimo de ignorante sino de atrevido; y es que pocas cosas hay más atrevidas que confiar en el otro. Y al fin y al cabo los riesgos que tomamos en la vida son los que nos llevan a nuestros mayores éxitos.
Hablo de la confianza. Es difícil saber qué mecanismos se ponen en marcha entre dos personas para establecer un vínculo de confianza. Lo cierto es que la mayoría de las ocasiones nuestras propias experiencias vitales nos impiden como muros insalvables entregarnos a la confianza en el otro. Así si alguién nos afirma algún esfuerzo o intento de complacernos primero miramos desde detrás de ese muro y desafortunadamente ha de ser la otra persona la que se dedique a derribarlo pues nosotros no estamos dispuestos a coger una escalera para subir a ver qué hay al otro lado.
la verdad es que no sé si me explico, pero la confianza en mi opinión debe ser muchas veces irracional, parte de ese instinto que tantas tortas nos ha hecho darnos pero que nos hace sentir mejor con nosotros mismos, que nos reconforta.
Confiar en otro nos hace mejores, nos facilita la propia existencia. porque ser confiado no ha de ser sinónimo de ignorante sino de atrevido; y es que pocas cosas hay más atrevidas que confiar en el otro. Y al fin y al cabo los riesgos que tomamos en la vida son los que nos llevan a nuestros mayores éxitos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)